Lo que los minimalistas no te cuentan.

Seguro que tu cabeza ya está saturada de mensajes como estos:

Deshazte de tus cosas, dónalas, no compres lo que no necesitas…
Agradéceles lo que han hecho por ti durante este tiempo…
Mételas en una bolsa y regálalas a tu cuñado, a Cáritas, al cubo de basura…
Sé más libre, más listo, más guapo, haz lo que quieras en tu vida…
Siéntate en tu suelo minimalista a meditar y todos tus problemas desaparecerán…

Errrr… No.

No funciona así. A menos que tengas mucho dinero y una vida de influencer en Instagram.

Pero claro…

No conviene que lo sepas porque entonces habría menos “clientela” a la que fidelizar en redes sociales.

La verdad es que hay otras formas de conseguir grandes cambios en tu vida si esto del “menos es mas” te resulta simpático.

Pero no lo vas a leer por ahí buscando artículos en Google, YouTube, Facebook, o leyendo webs de gurús.

Ahí solo vas a encontrar a gente pavoneándose de sus vidas e intentando ganar visitas y seguidores, para poder vivir mejor con menos, pero teniendo más… fans.

La mayoría no tiene hijos, no tiene problemas de dinero, no tiene responsabilidades, no sufre levantándose temprano para ir a trabajar cada mañana y se come un atasco de tres pares de narices o se mete en un vagón para ir como sardinas en lata a pasar de 8 a 12 horas en un lugar que odia.

Verás.

No todo es hacer el pardillo perdiendo mucho dinero para vaciar tu casa, poner muebles blancos, encender velas aromáticas, o vivir con 51 cosas mientras haces malabarismos para no gastar demasiado en la compra semanal del Mercadona.

Yo lo hice de forma diferente.

Y no solo me quedé con las ventajas del minimalismo, sino que generé importantes ingresos por el camino.

Si quieres saber más, te puedes apuntar a mi lista de correo.

Y, quién sabe, lo mismo al final te interesa mi propuesta.

Si no, siempre puedes volver a Instagram a seguir mirando fotos de vidas falsas. O comprar un par de libros más sobre cómo generar ingresos recurrentes sin levantarte del sofá.